El Caballo de hierro
El Caballo de hierro —Habré de creerlo, pero tendrás que repetir la prueba con frecuencia —dijo el atrayéndola a su lado—. Muchos sueños he tenido, pero… no como este… ¿A que le debes la vida? ¿Qué providencia te salvó…? Le rezaré. ¿Cómo es que estás aquÃ? DÃmelo pronto.
—Es fácil —replicó—. Aunque quisiera decÃrtelo todo… ¿Recuerdas los cuatro rufianes que visitaron la cabaña de Slingerland cierto dÃa, estando todos nosotros allÃ? Pues… volvieron, precisamente en la única ocasión en que me dejó sola. Prendieron fuego a la cabaña y se me llevaron con ellos. Luego tuvieron una reyerta en la que murieron dos. Yo resolvà apoderarme de uno de los caballos y escapar. Estaba a punto de hacerlo cuando vi a los indios que se acercaban. Tuve que disparar sobre el rufián Frank, pero no le mate. A caballo sobre el mustang pretendà evadirme. Los indios me capturaron… Me llevaron a su campamento. Una squaw joven me libertó, acompañándome hasta las afueras del campo… Halle el camino y lo seguÃ, andando… una eternidad, a mi juicio…, hasta dar con una caravana. Me creà salvada. Pero… el jefe de la caravana resultó ser Durade.
—¡Durade! —replicó Neale.