El Rancho Majestad
El Rancho Majestad No pudo deshacerse por completo de esta poderosa impresión. Be pronto, se encontró frotándose la pierna y el tobillo, que llevaba desnudos. La tirantez que sentía en el pie y el calor significaban que tenía una lesión de más o menos importancia, pero no experimentaba dolores. Sobre todas estas sensaciones, atronaba la verdad, que comenzaba a adueñarse de su cerebro. Había recorrido toda la gama de los más opuestos sentimientos: dolor, sorpresa, conmoción, enojo, hasta llegar a un repentino y tumultuoso asalto del amor, de su caprichoso estado de ánimo, de su vanidad herida, de su creciente odio, de su aplacadora duda, de sus interminables errores y sospechas, que la habían dominado y atosigado por espacio de días y días, para que al fin aquel vergonzoso ataque la dejase rendida, locamente enamorada al fin, sorprendida para siempre.