Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja Al llegar a la falda de la loma, Lassiter desmontó, indicando a Juana que hiciera lo mismo. Dejaron los caballos atados a un arbusto y empezaron a subir la cuesta; Lassiter delante. Cerca de la cima, detuvo a Juana con un ademán.
—Creo que veremos más desde aquÃ, sin subir del todo. Allá arriba se nos descubrirÃa. He estado en este lugar hará cosa de una hora, y entonces el ganado hallábase unas ocho millas hacia el Sur. Si aún no se ha desbandado…
—¡Lassiter! ¿Desbandarse, habéis dicho?
—SÃ, desbandarse. Ahora, veamos.