Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja Por fin, llegó al otro extremo del pueblo, dónde moraban los gentiles, unas treinta familias, en casuchas, cabañas y chozas. La situación de estos habitantes en Cottonwoods se revelaba en sus viviendas. Agua, la tenían en abundancia, y, por lo tanto, poseían jardines y pequeñas huertas llenos de hierba, árboles frutales y legumbres. Algunos de ellos tenían hasta una o dos vacas, otros se ganaban míseramente la vida con los trabajos intermitentes que los mormones les concedían de mala gana. Mas ninguna de las familias estaba en situación próspera, muchas eran pobres y otras vivían tan sólo de la ayuda de Juana Withersteen.
Y si Juana se sentía feliz al mezclarse entre los suyos, entristecíase al ponerse en contacto con los gentiles. Esto no era debido a que no le diesen la bienvenida, pues recibíanla siempre muy agradecidas las mujeres y con manifestaciones de alegría los niños. Lo que la hería siempre era su pobreza y su forzosa ociosidad, a la que iba unida la miseria y las penas. Y ahora que podía aliviar a los pobres más que antes, ofreciéndoles el empleo de jinetes en su Rancho, a causa del abandono de los jinetes mormones, dolíale mucho que, uno tras otro, los gentiles se excusasen por falta de valor.