Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja Venters se dio cuenta del cambio que se operaba en él, había pasado el momento de la ociosidad. Sintió que un vigor vital le animaba; todo cuanto le sucediera en Cottonwoods parecíale remoto y desvanecido; las dificultades actuales y sus peligros le absorbían por completo.
Inmediatamente puso manos a la obra. Arregló para sí la pequeña cueva contigua a la de la muchacha; hizo después un hogar de piedras y recogió un gran montón de madera. Hecho esto, desparramó por el suelo el contenido de sus alforjas para pasar revista. Consistía su equipo en un hacha de mano, un cuchillo de caza, una gran cantidad de municiones para rifle y revólver, un plato de hojalata, un tazón, un tenedor y una cuchara, cierta cantidad de carne, frutas secas y varios saquitos de lona con té, azúcar, sal y pimienta. Para él, aquel equipo hubiera sido abundante, pero ya no estaba solo. El morir de hambre no era un hecho desconocido en las altiplanicies. Sin embargo, no le preocupaba esto; lo que temía era no disponer de lo que una mujer enferma y muy débil podría necesitar.