Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja Si no había caza en el valle, posibilidad que puso en duda, no sería para él una gran tarea acercarse de noche al ganado de Oldring y llevarse una ternera. De momento tratábase, pues, de averiguar si había o no caza en el valle. Miró a los perros. Blanca guardaba aún la liebre muerta, y Ring dormía bajo un abeto próximo. Venters llamó a Ring y se marchó hacia el borde de la terraza, dónde se detuvo para contemplar el valle.