Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —¿Habéis pensado que no podemos abrirnos camino hacia las regiones civilizadas y que tal vez tengamos que permanecer aquÃ…, solos…, ocultos del mundo…, durante toda la vida?
—Nunca pensé en eso… hasta ahora.
—Bien, ¿qué decidÃs, marcharon o quedaros aquÃ…, sola…, conmigo?
—¡Me quedo!
—Un pensamiento nuevo, vibrante en su voz, dio a su contestación una fuerza singular. Venters se estremeció, y rápidamente desvió la mirada. SabÃa ya lo que ella sólo habÃa vislumbrado…, sabÃa que le amaba.