Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —Naturalmente, le darás educación mormona…
—¡No!
Las preguntas habÃan sido rápidas. Ella tenÃa la sensación de que otra persona respondió por ella, lo cual le asombró.
—He venido para decirte unas cuantas cosas muy serias. —Y la contempló de arriba abajo, con ojos graves.
Juana Withersteen idolatraba a aquel hombre. Desde temprana edad habÃanle enseñado a amarlo y reverenciarlo como obispo de su Iglesia. El obispo Dyer habÃa sido durante diez años amigo y consejero Ãntimo de su padre y, durante un perÃodo más largo aún, amigo y confesor de ella. La interpretación de su credo, sus actividades religiosas, su creencia en los misterios y santas verdades del mormonismo, todo lo cifraba en aquel obispo. Para Juana, el obispo Dyer venÃa después de Dios. Era el portavoz de Dios en la pequeña comunidad mormona de Cottonwoods. Dios revelábase a él en secreto.