Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —¿Es verdad lo que me han dicho…, que es un gunman, un hombre que odia a los mormones, que ha vertido mucha sangre?
—Es verdad… Es horrible, pero asà creo que es.
—Pero ¿qué hace aquÃ, en Cottonwoods? Este lugar no es bastante notorio para un hombre de su clase. Sterling y los otros pueblos más al norte le convienen más; allà hay riñas todos los dÃas… AquÃ, sólo recientemente han hecho de las suyas los ladrones de ganado. ¿No tendrá ese gunman una misión especial?
Juana guardó silencio.
—¡Contesta! —ordenó con voz fuerte el obispo…
—Sà —repuso ella.
—¡Dime cuál es!
—Señor obispo, no quiero decirlo.
Dyer hizo un ademán imperioso. La sangre afluyó nuevamente a sus mejillas, y en sus azules ojos brilló la curiosidad.
—El primer dÃa que le vi —murmuró Juana—, Lassiter dijo que venÃa a buscar… la tumba de Milly Erne.