Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —Juana Withersteen, o sois tonta o más noble de lo que yo alcanzo a comprender. Acaso las dos cosas. Lo que intentabais es una cosa…; lo que en realidad hicisteis fue… hacerme el amor.
—¡Lassiter!
—Creo que no soy de piedra, sino un ser humano, aunque hasta ahora no he querido a más mujer que a mi hermana Milly Eme. De esto ya hace mucho…
—¡Oh! ¿Sois el hermano de Milly?
—SÃ, soy su hermano y la he querido mucho. Hasta ahora no hubo otra mujer para mà en el mundo. ¿No os dije que hace muchÃsimos años me distancié de las mujeres? Fui ranchero en Texas hasta… hasta que Milly se alejó de casa, y entonces… me convertà en otro…, en Lassiter. Durante largos años he sido un hombre solitario. Llegué aquÃ, os he conocido…, y ya no soy el mismo. El cambio ha sido gradual y no lo advertÃ. Ahora comprendo este deseo nunca ahÃto de veros, de escuchar vuestra voz, de contemplares, de saberos cerca de mÃ. Ahora comprendo por qué siempre estaba pensando en vos. Sólo por vos he vivido últimamente. Y ahora que sé lo que significa…, que sé lo que habéis hecho…, mi alma es un infierno.
—¡Oh, Lassiter, vos no podéis amarme de ese modo!
—Si lo que siento es amor, os amo, Juana.