Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —Pues yo apuesto a que Camorra, ese noble bruto, harÃa más que vencer a vuestros corceles, Juana. En la pradera y en la carrera ilimitada, Camorra reventarÃa a vuestros favoritos.
—¡No, no! —replicó con impaciencia Juana—. Lassiter, ¿por qué insistÃs tanto? Ya sé que muchas veces me lleváis la contra para distraerme de mis preocupaciones, pero ahora, tras esa repetida mención de mis favoritos, hay más que eso.
—En efecto —dijo Lassiter, y guardó un momento de silencio, dando vueltas a su sombrero, como solÃa hacer cuando no sabÃa cómo expresarse. A poco, añadió—: El caso es, Juana, que yo he leÃdo algo de lo que está en vuestra mente.
—¿Creéis que puedo querer huir de aquÃ…, de mi casa…, de Cottonwoods…, de Utah?
—Eso es. Y si os marchaseis con los dos corceles, no me gustarÃa que Camorra se quedase aquÃ. Camorra os alcanzarÃa. Ya sé que se lo disteis a Venters, pero no se sabe nunca lo que puede pasar. Tal vez ya no lo tenga… Tal vez el mismo Venters…