Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —¡Oh Dios mÃo! —exclamó Juana Withersteen prorrumpiendo en sollozos.
—Permitidme que me encargue de ellos —rogó Blake—. Un jinete más no será de gran ayuda para Judkins, pero acaso pueda yo guardar bien a Estrella Negra y a Africano, ya que tanto os importa no perderlos.
—SÃ, me importa mucho, Blake; amo a esos animales y no resistirÃa su pérdida. Vete a los establos y cuÃdamelos… Acompaña a Jerd todos los dÃas, cuando él los lleva a paseo, y no los pierdas de vista. Si deseas mi eterna gratitud, guarda mis corceles negros.
Cuando Blake hubo partido, Lassiter miró a Juana con su peculiar sonrisa a flor de labios, que iba haciéndose más rara al transcurrir los dÃas.
—Según parece, tenéis en gran estima a vuestros favoritos, y aunque esos «pura sangre» sean los más bellos que he visto, no os quiero ocultar mi creencia de que Campanilla vence a Africano y corre lo mismo que Estrella Negra.
—Lassiter, no me disgustéis ahora. Estoy atribulada…, enferma casi, y no puedo dormir. Campanilla es veloz, pero no se puede medir con los dos caballos negros. Sólo Camorra correrá acaso tanto como ellos, aunque…