Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —¡Callad! —murmuró ella.
—Aunque, bien mirado, eso no os salvarÃa al final.
—Pero ¿qué significa todo esto? Soy una buena mormona, no he faltado nunca a mis deberes religiosos. Durante años he dado lo mÃo ampliamente y de corazón. Cuando murió mi padre, era yo muy rica, y si aún lo soy es porque no he podido hallar el medio de empobrecerme. ¿Qué soy yo, qué son mis posesiones, para que por ellas se ponga en movimiento tan intensa y secreta opresión?
—Juana, la idea que hay detrás de todo esto es la de crear un imperio.
—Pero, Lassiter, si yo lo darÃa todo, todo lo que tengo para que creen… eso que decÃs, con tal de que pudiera quedar incólume mi fe. ¿Es que mis correligionarios no piensan en mi alma? Si pierdo mi fe en ellos…