Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja Los álamos y los robles inclinaban sus copas hacia el Este. Un lejano susurro elevóse desde el bosque, y los abetos doblábanse junto a los jóvenes al empuje del viento. Éste venÃa en ráfagas, las pausas cada vez eran menores, hasta que el viento fue invariable y sopló con gran fuerza. Las nubes cernÃanse sobre el valle con increÃble rapidez y el crepúsculo cedió a la oscura noche. El murmullo del viento en las cavernas aumentaba también.
—¡Escuchad! —gritó Bess acercando la boca al oÃdo de Venters—. Vais a oÃr el toque de difuntos de Oldring.
—¿Qué es?
—El toque de difuntos de Oldring. Cuando el viento, un huracán como éste, sopla en las cavernas, produce un sonido al que los bandidos llaman el toque de difuntos de Oldring, porque creen que presagia su muerte. Me parece que él también lo cree… Ya empieza. ¡Escuchad…!
El vendaval descendió, con un infernal aullido cavernoso; parecÃa la reunión de mil gritos lancinantes, y el ruido avanzaba subiendo y bajando. Empezó en la parte oeste del valle, corrió a lo largo de cada uno de los gigantescos riscos, entró silbando en las cavernas y hendiduras y, con súbito aumento de fuerza, salió con alaridos estruendosos por el gran puente de piedra.