Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —¡Con mi ayuda! ¡Oh! Ahora recuerdo, vos conocÃais mi nombre. ¿Dónde lo habéis oÃdo y quién os ha hablado de mÃ?
—En un pueblecito; Glaze creo que se llama. A más de cincuenta millas de aquÃ. Lo oà de labios de un gentil, un jinete que me dijo que vos podÃais decirme dónde puedo hallar…
—¿Qué? —preguntó ella imperiosamente, al ver que Lassiter vacilaba.
—La tumba de Milly Eme —contestó él, muy bajo, con manifiesto esfuerzo.
Venters se volvió rápidamente para contemplar asombrado a Lassiter, y Juana se levantó pálida, sorprendida también.
—¿La tumba de Milly Erne? —repitió en un murmullo—. ¿Qué sabéis de Milly Eme, mi más querida amiga, que murió en mis brazos? ¿Qué fuisteis para ella?
—¿Acaso he dicho que fuese algo para ella? —preguntó él—. Conozco a su gente, a sus parientes, que hace mucho tiempo desean saber dónde está enterrada. Eso es todo.
—¿Sus parientes? Jamás nos habló de ellos, excepto de su hermano, que fue muerto en Texas. Lassiter, la tumba de Milly Erne está en un lugar secreto de mi hacienda.