Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —También me gustarÃa a mà —convino Venters—. Sin embargo, Juana, espero que lo que teme Lassiter no se realice. Por mal que vayan las cosas, no creo que lleguéis a tener que huir.
—¡Quién sabe! —repuso la joven, con triste sonrisa.
—No, Juana; las cosas no pueden estar tan mal. Tan pronto como haya visto a Tull habrá un cambio en vuestra situación. Voy corriendo al pueblo… No os aflijáis.