Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja De nuevo despidióse Venters de Bess bajo la sombra de la Roca Movediza, mas ahora con la dulce esperanza de un porvenir dichoso. Mucho tiempo después de dejarla sentía aún la dulzura de sus besos y de sus abrazos. La muchacha que tristemente se llamara una mujer sin nombre habíase transformado maravillosamente desde que le confesó su amor. Era muy agradable para Venters pensar que su cariño había sido capaz de transformarla, pero en aquellos instantes no podía entregarse a tan dulces pensamientos, puesto que los peligros del terreno requerían toda su atención.
Habíase llevado únicamente el rifle, el revólver y una pequeña cantidad de pan y carne, y de este modo pudo avanzar con rapidez. Ya era de noche cuando llegó a su antiguo escondrijo en la mella del cañón, y con la ayuda de la claridad estelar atravesó el bosque que cerraba la entrada.