Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja Venters aflojó la rienda y permitió que Camorra galopase también. El corcel veía los caballos que iban delante y deseaba correr para alcanzarlos, pero Venters frenaba siempre un poco. Durante el galope ganó aún más que antes, cuando sólo corrían a medio galope. Poco a poco iba aproximándose Camorra, hasta que sólo les separaba un cuarto de milla de distancia.
Jerry Card volvióse de nuevo, y esta vez miró con más detención. Venters se echó a reír. Sabía lo que pasaba en la mente de Card. El jinete esforzábase por averiguar qué caballo era el que así aventajaba a los «pura sangre» de Juana Withersteen, que, según todos creían, no tenían rival. Camorra había estado ausente del pueblo durante tanto tiempo, que, probablemente, Jerry ya no pensaba en él.
Después de mirar atentamente, Jerry Card hizo que su compañero mirase también hacia atrás, para ver quién era su enemigo y qué caballo montaba. Esto divirtió mucho a Venters, pues era señal segura de que ni Card ni su compañero habíanse dado cuenta del peligro que les amenazaba. Y, sin embargo, de continuar por aquel camino (que tan sólo dejarían en último lugar), ambos estaban destinados a morir.