Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja El compañero de Card le contempló con mayor atención, y hasta se puso la mano como pantalla para resguardar los ojos del sol. Luego, con un movimiento repentino, siguió cabalgando y empezó a bajar y a subir rápidamente el brazo derecho. Venters comprendió en seguida que estaba dando latigazos a Campanilla. Jerry también mostró mayor actividad. Y los tres caballos empezaron la verdadera carrera.
Venters puso las riendas sobre el cuello de Camorra y colocó la lazada sobre la perilla. El corcel no necesitaba ser guiado por aquel camino liso. Su paso era mucho más seguro que el de cualquier otro, y corría endiabladamente. No estaría poseído del espíritu de venganza que animaba a Venters, pero su aspecto salvaje cuadraba con el humor de su jinete. Venters se inclinó hacia delante, moviéndose a compás del caballo, con el rifle asido fuertemente. Sus ojos medían la distancia entre él y Jerry.