Los Jinetes de la Pradera Roja

Los Jinetes de la Pradera Roja

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Los lívidos labios de Lassiter decían con palabras sin sonido que ni el amor de ella podría torcer su voluntad. Y como si Juana no tuviera en sus brazos más fuerzas que una niña, el jinete desasióse de ella y se apartó.

—¡Esperad! ¡No os vayáis! ¡Oh, escuchadme aún…! ¡Qué un Dios más piadoso y más justo que el que me enseñaron a adorar me perdone y me salve! No puedo ya guardar silencio… Lassiter, al suplicar por Dyer, lo hago, más que por él, por mi padre. Mi padre fue un jefe mormón, íntimo de los grandes de nuestra Iglesia. Fue mi padre quien envió a Dyer a buscar prosélitos. Mi padre era aquel gigante de ojos azules y barba dorada. La pista del hombre que descubristeis años ha fue la de mi padre. Es verdad que Dyer causó la ruina de Milly Erne, la sacó de su casa, la trajo a Utah, a Cottonwoods… Pero fue para mi padre. Si Milly Erne tuvo un esposo mormón, fue él. Nunca supe…, nunca sabré si fue o no su mujer. Puedo estar ciega. Lassiter…, puedo ser fanáticamente fiel a una religión falsa…, pero reconozco lo que es justo… y mi padre está fuera del poder de la justicia humana. Seguramente está ya recibiendo en algún lugar el merecido castigo. Siempre me ha aterrado el que vos pudieseis matar a Dyer por los pecados de mi padre. Por eso rezaba…, por eso os suplicaba…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker