Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja »Me hallaba en la Casa de las Reuniones, dónde Dyer presidía el tribunal. Como sabéis, a veces actúa de magistrado o juez en ausencia de Tull. Tratábase de juzgar a los pocos muchachos que me quedaban (los que me ayudaron a cuidar vuestro ganado), por un sinfín de cosas que no han cometido. Estamos ya acostumbrados a eso, y a los muchachos poco les importaba que los encerrasen durante algún tiempo o que tuviesen que cavar acequias o lo que el juez determinara. Porque habéis de saber que repartí el oro que me disteis entre todos mis jinetes, y lo han escondido bien y se sienten ricos. Sin embargo: el juicio quedó suspendido antes de que el juez dictara sentencia. Sí, señora, el juicio fue suspendido de un modo extraño y raro, casi como si un rayo hubiese caído sobre el edificio.
»Me costó bastante poder entrar, mas al fin lo conseguí. Había mucha gente dentro, todos mis valientes muchachos y el juez Dyer, con varios curiales. También tenía a su lado cinco jinetes, que son los que formaban últimamente su cuerpo de guardia: Carter, Wright, Jengessen y dos nuevos, de Stonebridge. No oí sus nombres, pero me dijeron que eran muy hábiles en el manejo de las armas. Tenían más aspecto de bandidos que de jinetes. El caso es que allí permanecían los cinco en fila.