Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja Estrella Negra inclinó su noble cabeza y dobló las manos para que Juana pudiera montarlo.
Al lado de Judkins, montado sobre Campanilla, salió del patio, atravesó el ancho prado, el bosquecillo, y se dirigió a la pradera, comprendiendo claramente que se alejaba para siempre de la mansión de Withersteen, pero no volvió los ojos. Una extraña paz invadió su alma. El destino habíase cumplido, mas en lugar de hallar que la vida ya no tenía aliciente, descubrió que era doblemente interesante, llena de dulzura y suavidad como la brisa, y bella y desconocida como la inmensa pradera de artemisa que se extendía ante ella, inundada de sol poniente. Advirtió que Judkins le tocaba la mano y le oyó decir un adiós ronco; luego, que en el sitio de Campanilla corría Africano, y que Lassiter cabalgaba junto a ella.