Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —Gracias a Dios, hija es la pura verdad —afirmó Lassiter—. Juana y Bern, los dos, reconocen a Milly, y ven a Milly en ti; pero están tan aturdidos que no tienen fuerza para hablar, eso es todo.
—¿Quién sois vos? —murmuró la joven.
—Pues…, hermano de Milly y tÃo tuyo… TÃo Jaime… ¿No te parece bien?
—¡Oh, no puedo creerlo! ¡No, no me levantéis! Bern, dejadme arrodillada. Veo la verdad en vuestros semblantes, en el de la señorita Withersteen. Pero dejadme escucharlo de rodillas. Contádmelo todo.