Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —Creo, amigos mÃos, que es hora de hablar de cosas: serias —dijo Lassiter, al fin—. El tiempo vuela.
—Tenéis razón —repuso Venters inmediatamente. HabÃa olvidado el tiempo, el lugar, el peligro—. Lassiter… vos os marchabais. ¿Es que Juana abandona Cottonwoods?
—Para siempre —afirmó la aludida.
—Yo he prendido fuego a la mansión Withersteen —añadió Lassiter.
—¿Y Dyer? —preguntó Venters severamente.
—Creo que dónde Dyer ha ido no podrá raptar más niñas.
—¡Ah, estaba seguro! Se lo advertà a Judkins… ¿Y Tull?
—Tull no estaba allà cuando acabé con el otro. A estas horas estará seguramente persiguiéndonos con sus jinetes.
—¿Vais a internaros en el Desfildero hasta que amaine el temporal?
—Ésa es la idea de Juana. Creo que ese temporal tardará mucho, muchÃsimo tiempo en amainar Ãbamos a reunirnos con vos en el Valle de la Sorpresa. ¿Volveréis ahora con nosotros?
—No. Deseo sacar a Bess de Utah. Lassiter, Bess ha encontrado oro en el Valle. Tenemos una alforja llena. Si podemos llegar a Sterling…