Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —¡Pero…, hombre de Dios! ¿Cómo vais a hacer eso? Sterling está a cien millas de aquÃ.
—Mi plan es seguir cabalgando por la pradera y permanecer constantemente alerta. Daremos la vuelta por Cottonwoods y la artemisa nos ocultará de las miradas de nuestros enemigos.
—Es un mal plan. Reventaréis los burros en dos dÃas.
—Continuaremos a pie.
—Eso es peor. Más vale que volváis con nosotros.
—Lassiter, esta muchacha ha estado toda su vida en estos parajes solitarios —repuso Venters, Los hombres de Oldring me buscan, y ya no estarÃamos seguros. A pesar de todo, quiero aprovechar la oportunidad de sacarla de aquÃ. Deseo casarme con ella. Quiero que vea el mundo. Tenemos oro, seremos ricos. El porvenir se nos presenta halagüeño… ¡Y lograré lo que me propongo o pereceré en la demanda!
—Pues si vais con esos burros, vais a perder muy pronto la vida. Tull hará que sus jinetes recorran toda la pradera, y con los burros no podréis escapar. Es una locura; no tratáis a Bess como se merece. Venid con nosotros y evitaremos el peligro de los bandidos.
Los argumentos de Lassiter hicieron vacilar a Venters, y se dirigió a la joven.