Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja El punto negro del horizonte iba aumentando poco a poco. Tan pronto veÃase claramente como lo ocultaba la alta artemisa o la ondulación del terreno. Los dos negros corceles corrieron media hora al trote; luego, media hora más, y aún parecÃa que el punto movible estaba en la lÃnea del horizonte. Gradualmente aumentaba, sin embargo, descendiendo por la ladera, acortando la distancia entre ellos.
—¿Qué te parece, Bess? —preguntó Venters—. No o creo que sean bandidos.
—Son jinetes de la pradera —repuso Bess—. Veo un caballo blanco y varios grises. Los bandidos suelen montar caballos negros o bayos.
—Pues, entonces, el caballo blanco será el de Tull. Detén a Estrella Negra; voy a apearme para apretar las cinchas. Nos aguarda una buena carrera. ¿Tienes miedo?
—Ya no —repuso sonriente la muchacha.
—No hay por qué tenerlo. Estrella Negra correrá como el viento. Tú no pesas lo suficiente para que se dé cuenta de que lo montas. No podré permanecer a tu lado. En cuanto a Tull y sus jinetes, avanzarás tanto que parecerá que ellos no se mueven del sitio.
—Y tú, ¿qué?
—Nada temas. Aunque no pueda seguirte, puedo sin embargo reÃrme de Tull.