Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja —Éste es un paÃs muy duro para todos, pero especialmente para los gentiles. ¿Habéis oÃdo de algún gentil que haya prosperado en una comunidad mormona?
—No, nunca.
—Pues bien, yo deseo salir de Utah. Mi madre vive en el Estado de Illinois y quiero irme a mi casa. Hace ocho años que me alejé de ella.
La simpatÃa que le demostró Lassiter impulsó a Venters a relatar algo de su vida. Salió de Quincy con intención de buscar fortuna en los terrenos aurÃferos de California, pero no habÃa pasado del Estado de Utah. Se detuvo en Salt Lake City[4], desde dónde recorrió aquella región, empleándose unas veces de bracero y otras de pastor. Poco a poco fue dirigiéndose hacia el Sur, hasta llegar a la altiplanicie de los cañones, a la pradera roja, y, ya en ella, hasta los más avanzados poblados. Se convirtió en jinete de la pradera, logró tener ganado propio, prosperó durante algún tiempo, hasta que la casualidad le hizo conocer a Juana Withersteen.
—Lassiter, no necesito contaros el resto.