Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja Venters y Juana espolearon sus monturas y corrieron a galope tendido hacia la senda que conducÃa al cercado. Al penetrar en ella vieron aparecer por el otro extremo a un bayo. La aguda mirada de Venters reconoció al punto al jinete.
—Es Judkins, vuestro jinete gentil —exclamó—. Juana, cuando Judkins hace correr asà al animal, algo muy grave debe de suceder.