Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja En primer lugar, la salida nocturna de Tull, que, vista a la luz de los hechos subsiguientes, parecía implicar secretas maquinaciones; la aparición de Oldring con su «Jinete Enmascarado» y su banda, llevando todos los caballos los cascos envueltos en trapos; después, la noticia de que Tull y su lugarteniente Jerry habíanse dirigido a Glaze; que los jinetes de Juana Withersteen no estaban en su puesto; que hubo singular empeño en matar al jinete gentil que aún estaba a su servicio, intención que quedó frustrada tan sólo porque Judkins montaba en aquel instante un excelente caballo y pudo huir, y, por último, el robo del hatajo rojo. Recordando que Juana le llamó pesimista, trató Venters de olvidar su rencor hacia Tull. Sin embargo, se dijo que no podía haberse equivocado en su juicio; porque hacía mucho tiempo que conocía el misterioso poder de los dignatarios de los mormones y, sobre todo, el del obispo de Cottonwoods. La desaparición del ganado de Juana sólo podía atribuirse a una connivencia entre los mormones y los bandidos que lo habían robado.
—¿Qué hará Oldring con dos mil quinientas cabezas de ganado? —murmuró Venters—. ¿Acaso profesa la religión mormona? Estoy seguro de que Tull y los suyos no arruinarían a Juana Withersteen sin que se beneficiara su Iglesia. ¿Qué papel hace Oldring en esta extraña combinación? Es preciso que averigüe la verdad.