Los Jinetes de la Pradera Roja

Los Jinetes de la Pradera Roja

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Inútil? —exclamó con indignación Juana—. Venters no es un hombre inútil. Ha sido el mejor jinete que he tenido. Ningún motivo hay para no protegerlo y sí muchos para defenderle. Es vergonzosísimo para mí, Elder Tull, que Venters se haya atraído por mi amistad la antipatía de los míos y se convierta en un proscrito. Además, yo le debo eterna gratitud por haber salvado la vida a la pequeña Fay.

—He oído hablar de tu cariño por Fay Larkin y de que quieres adoptarla. Pero, Juana Withersteen, ¿olvidas que la niña es una gentil?

—No, no lo olvido. Porque quiera a una gentil no amo menos a los niños mormones. La adoptaré si su madre quiere cedérmela.

—Nada tengo que decir contra eso. Puedes darle a la niña nuestra enseñanza mormona —dijo Tull—. Pero estoy ya harto de ver a ese Venters a tu lado. Sientes tanto cariño por esos miserables gentiles, que temo puedas llegar a amar a Venters.

Tull hablaba con la arrogancia de un mormón cuyo poder fuera inquebrantable y con la pasión de un hombre en el que los celos hubiesen encendido un fuego abrasador.

—¡Quién sabe si le amaré! —dijo Juana, que sentía en su alma temor y cólera al mismo tiempo—. No había pensado aún en eso. ¡Pobre muchacho! La verdad es que necesita quien le quiera un poco.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker