RÃo perdido
RÃo perdido —No…, pues no he venido por el camino de él.
—¿Es que Ben… le envÃa a usted? —continuó preguntando Ina, apresuradamente.
—No, no. Y si lo supiera, señorita, me matarÃa. ¡Vaya si me matarÃa!
—¿Marcha todo bien… en RÃo. Perdido? —preguntó la joven vacilando.
—Con viento en popa, y cada dÃa mejor. Ben y yo es tamos subiendo la cuesta de la suerte.
—¿Les ha visitado Strobel?
—Toda la noche charlamos con él y… como si no fuese representante de la. Ley.
—¿Habló… de m�
—¡Vaya! No habló de otra cosa.
—¿Qué dijo? —preguntó Ina, a punto de desmayarse, porque temÃa una indiscreción.