Don Segundo Sombra
Don Segundo Sombra Seguidamente salimos a dar, bailando, nuestras dos reglamentarias vueltas, orillando la hilera de mirones.
-¿Qué gusto tendrán los porteros? -dijo como para sí la moza al dejarme en la silla.
-A la derecha usamos los chambergos -comenté a manera de indicación.
A la derecha dio ella tres pasos, volviendo a quedar indecisa.
-Po'l lao del lazo se desmontan los naciones -insistí. [133]
Y viendo que mis señas no eran suficientemente precisas, recité el versito.
«El color de mi querida es más blanco que cuajada
pero en diciéndole envido se pone muy colorada»