La letra escarlata
La letra escarlata —En el cercano cementerio,—respondió el médico continuando en su ocupación. Son nuevas para mÃ. CrecÃan sobre una fosa sin lápida sepulcral, ni sin ningún otro signo que conserve la memoria del muerto, excepto estas feas hierbas. Parece que brotaban de su corazón, como si simbolizaran algún horrible secreto sepultado con él y que habrÃa hecho mucho mejor en confesar durante su vida.
—Quizá,—replicó el Sr. Dimmesdale,—lo deseó ardientemente, pero no le fué dado hacerlo.
—Y ¿por qué?—dijo el médico,—¿por qué no hacerlo, cuando todas las fuerzas de la naturaleza demandan de tal manera la confesión de la culpa, que hasta estas hierbas negras han salido de un corazón enterrado, para que quede manifiesto un crimen que no se reveló?