FenomenologÃa del EspÃritu
FenomenologÃa del EspÃritu Vemos aquÃ, por tanto, que la autoconciencia ha regresado a su interior más Ãntimo, ante lo cual se desvanece toda exterioridad como tal: a la contemplación del yo=yo en la que este yo es toda esencialidad y toda existencia. Se hunde en este concepto de sà misma, pues ha sido llevada hasta el ápice de sus extremos, y por cierto, de tal manera que los diferentes momentos por los que ella es real, o es todavÃa conciencia, no son para nosotros solamente estos extremos puros, sino que lo que es para sÃ, y lo que a sus ojos es en sà y lo que a sus ojos es existencia, se ha esfumado en abstracciones que ya no tienen solidez ni sustancia para esta conciencia; y todo lo que hasta ahora era esencia para la conciencia ha regresado a estas abstracciones.—Depurada hasta esta pureza, la conciencia es su figura más pobre, y esta pobreza, que constituye su única posesión, es ella misma un desaparecer; la certeza absoluta en la que se ha disuelto la sustancia es la no-verdad absoluta que se colapsa; es la autoconciencia absoluta en la que la conciencia se hunde.