El hombre que rie

El hombre que rie

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No se limitaba esta vivisección de otros tiempos a confeccionar fenómenos para la plaza pública, bufones para los palacios, especie de aumentativos de cortesano, eunucos para los sultanes y para los Papas. Abundaban en variantes. Uno de esos triunfos era el de hacer un gallo para el rey de Inglaterra.

En el palacio del rey de Inglaterra, era costumbre que hubiera una especie de hombre nocturno que cantaba como el gallo. Este vigilante, en pie mientras dormían todos, rondaba por el palacio, y de hora en hora lanzaba ese canto de corral, repetido tantas veces como era menester para suplir una campana. Este hombre, promovido a gallo, había sufrido para ello en su niñez una operación en la laringe, que formaba parte del arte descrito por el doctor Conquest. En tiempo de Carlos II, habiendo desagradado a la duquesa de Portsmouth cierta ronquera inherente a la operación, se conservó el cargo para no aminorar el esplendor de la corona, pero se hizo lanzar el grito del gallo por un hombre no mutilado.

Para este respetable empleo, elegíase habitualmente un oficial antiguo. En tiempo de Jacobo II, este funcionario se llamaba Guillermo Sampson Coq, y recibía anualmente por su canto nueve libras, dos chelines y seis sueldos [2].


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker