Los Miserables - Parte 2
Los Miserables - Parte 2 Pretendía haber servido en el ejército y contaba con toda clase de detalles que en Waterloo, siendo sargento de un regimiento, había luchado solo contra un escuadrón de Húsares de la Muerte, y había salvado en medio de la metralla a un general herido gravemente. De allí venía el nombre de su taberna, "El Sargento de Waterloo", y la enseña pintada por él mismo. No tenía más que un pensamiento: enriquecerse. Y no lo conseguía. A su gran talento le faltaba un teatro digno. Thenardier se arruinaba en Montfermeil y, sin embargo, este perdido hubiera llegado a ser millonario en Suiza o en los Pirineos; mas el posadero tiene que vivir allí donde la suerte lo pone.
En aquel 1823 Thenardier se hallaba endeudado en unos mil quinientos francos de pago urgente. Cosette vivía en medio de esta pareja repugnante y terrible, sufriendo su doble presión como una criatura que se viera a la vez triturada por una piedra de molino y hecha trizas por unas tenazas. El hombre y la mujer tenían cada uno su modo diferente de martirizar. Si Cosette era molida a golpes, era obra de la mujer; si iba descalza en el invierno era obra del marido.
Cosette subía, bajaba, lavaba, cepillaba, frotaba, barría, sudaba, cargaba con las cosas más pesadas; y débil como era se ocupaba de los trabajos más duros. No había piedad para ella; tenía un ama feroz y un amo venenoso. La pobre niña sufría y callaba.