Nuestra Señora de París
Nuestra Señora de París En el centro del lado oriental de la plaza se alzaba una construcción maciza e híbrida, formada por tres viviendas yuxtapuestas. La llamaban con los tres nombres que explican su historia, su destino y su arquitectura: la Casa del Delfín porque Carlos V, siendo delfín, la había habitado; la Mercadería porque se utilizaba como ayuntamiento; y la Casa de los Pilares (domus ad piloria) por una serie de gruesos pilares que sostenían sus tres plantas. La ciudad encontraba en ella todo lo que una buena ciudad como París necesita: una capilla para rezar a Dios, una sala para celebrar audiencia y amonestar en caso necesario a los agentes del rey y, en la buhardilla, un arsenal lleno de artillería. Porque los burgueses de París saben que no en toda circunstancia es suficiente rezar y litigar por las franquicias de la Cité, y siempre tienen en reserva, en un desván del ayuntamiento, algún buen arcabuz herrumbroso.