Nuestra Señora de París
Nuestra Señora de París Cada uno de estos monumentos característicos está relacionado, por una semejanza de estilo, de forma y de actitud, con cierta cantidad de casas diseminadas por diversos barrios y que el ojo del experto distingue y data fácilmente. Cuando se sabe ver, se encuentra el espíritu de un siglo y la fisonomía de un rey hasta en una aldaba.
El París actual no tiene, pues, una fisonomía general. Es una colección de muestras de varios siglos, y las más bellas han desaparecido. La capital solo crece en número de casas, ¡y qué casas! Al ritmo al que va París, se renovará cada cincuenta años. Por lo tanto, el significado histórico de su arquitectura se borra de día en día. Cada vez hay menos monumentos; parece que los vemos hundirse poco a poco, inundados por las casas. Nuestros padres tenían un París de piedra; nuestros hijos tendrán un París de yeso.