Nuestra Señora de París

Nuestra Señora de París

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y no solo tenía micer Robert d’Estouteville su justicia particular como preboste y vizconde de París, sino que además participaba, echaba el ojo e hincaba el diente en la gran justicia del rey. No había cabeza un poco alta que no hubiera pasado por sus manos antes de caer en las del verdugo. Fue él quien había ido a buscar a la prisión de Saint-Antoine para llevarlo a Les Halles al señor de Nemours; y para llevarlo a la plaza de Grève, al señor de Saint-Paul, el cual rezongaba y protestaba, para gran contento del señor preboste, que no apreciaba al señor condestable.

Era esto, ciertamente, más de lo necesario para que una vida fuese feliz e ilustre, y para merecer un día una página notable en esta interesante historia de los prebostes de París, gracias a la cual nos enteramos de que Oudard deVilleneuve tenía una casa en la calle Boucheries, de que Guillaume de Hangest compró la grande y la pequeña Saboya, de que Guillaume Thiboust donó a las religiosas de Santa Genoveva sus casas de la calle Clopin, de que Hugues Aubriot residía en el hotel del Porc-Épic y otros hechos domésticos.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker