Nuestra Señora de ParÃs
Nuestra Señora de ParÃs —¡Vientre y tripas! ¡Basta de pamplinas! Decidme, Jehan del demonio, ¿os queda alguna moneda? ¡Dádmela, rediós! ¡Si no, asà estéis leproso como Job y sarnoso como César, os registraré!
—Señor, la calle Galiache es una calle que tiene un extremo en la calle Verrerie y el otro en la calle Tixeranderie.
—Claro que sÃ, mi buen amigo Jehan, mi pobre camarada, la calle Galiache, bien, muy bien. ¡Pero, en nombre del cielo, recuperad el sentido! Solo necesito un sueldo parisiense, y lo necesito para las siete.
—Silencio todos, y atentos a la canción:
Cuando a los gatos las ratas se coman,
señor de Arrás el rey será.
Cuando la mar, que es grande y ancha,
helada esté por San Juan,
por encima del hielo se verá
salir de su plaza a los de Arrás.
—¡Asà te estrangulen con las tripas de tu madre, estudiante del Anticristo! —exclamó Phoebus, y le dio un rudo empellón al estudiante ebrio, el cual chocó contra la pared y cayó blandamente sobre el empedrado de Felipe Augusto.