Nuestra Señora de ParÃs
Nuestra Señora de ParÃs Entre tanto, la gente aplaudÃa riendo a carcajadas; y viendo que el tumulto aumentaba a su alrededor, el estudiante exclamó:
—¡Oh, hermoso ruido! Populi debacchantis populosa debacchatio![130] —Entonces se puso a cantar, con los ojos como nublados por el éxtasis, a la manera de un canónigo entonando vÃsperas—: Quae cantica! Quae organa! Quae cantilenae! Quae melodiae hic sine fine decantantur! Sonant melliflua hymnorum organa, suavissima angelorum melodia, cantica canticorum mira…![131] —Se interrumpió para decir—: ¡Tabernera del demonio, dame de cenar!
Hubo un momento casi de silencio durante el cual se alzó la voz agria del duque de Egipto enseñando a sus bohemios:
—… La comadreja se llama Aduine, la zorra, Pie Azul o el Corredor de los Bosques, el lobo, Pie Gris o Pie Dorado, el oso, el Viejo o el Abuelo… El gorro de un gnomo vuelve invisible y hace ver las cosas invisibles… Todo sapo al que se bautice debe ir vestido de terciopelo rojo o negro, con una campanilla en el cuello y otra en las patas. El padrino va en cabeza; la madrina, la última… El demonio Sidragasum es quien tiene poder para hacer bailar a las muchachas completamente desnudas.
—¡Por la santa misa! —interrumpió Jehan—. Quisiera ser el demonio Sidragasum.
Mientras, los truhanes continuaban armándose entre cuchicheos al otro lado de la taberna.