El hombre mediocre
El hombre mediocre —No haré tal. Temo arribar a las mismas conclusiones negativas de usted…
El que se detenga un momento a razonar sobre este detalle no tardará en ver que no carece de belleza, y que esas palabras no son las de un demoledor ni un descreÃdo. Se trataba de uno de los hombres más grandes de nuestro paÃs, hubiera o no hubiera cometido errores en su vastÃsima y fecundÃsima obra. Se trataba, también, de alzarle el bien merecido monumento, —monumento moral: la vulgarización de sus admirables trabajos— y no cuadraba empequeñecer el homenaje con objeciones y discusiones que no por retardadas quedan suprimidas: cuando nos sonrÃe el sol de primavera no paramos mientes en sus manchas. Por otra parte, las teorÃas sospechosas, digamos, no podÃan tener efecto de actualidad sino en el mundo cientÃfico, donde ya de tiempo atrás habÃa comenzado la controversia.