El hombre mediocre
El hombre mediocre Es natural que muera con cada uno su piara: túrnanse muchas en cada era de penumbra. La mediocracia las tira como viejos naipes cuyas cartas ya están marcadas por los tahúres, entrando a tallar con otros nuevos, ni mejores ni peores. Los dignos, ajenos a la partida cuyas trampas ignoran, se apartan de todas las camarillas que medran a la sombra de la patria; cultivan sus ideales y encienden una chispa de ellos como pueden., esperando otro clima moral o preparándolo. Y no manchan sus labios nombrando a los arquetipos: serÃa, acaso, inmortalizarlos.