Fundación
Fundación Esa noche, las luces de Términus parecÃan más débiles, como si reflejaran la incertidumbre de su gente. Hardin observaba desde su oficina, mientras informes de disturbios llegaban uno tras otro.
—Esto es más peligroso que cualquier amenaza externa —murmuró, con las manos entrelazadas detrás de la cabeza—. Una Fundación dividida no sobrevivirá.
Al dÃa siguiente, convocó una reunión con Pirenne y otros lÃderes disidentes. Fue un enfrentamiento lleno de miradas afiladas y palabras cargadas de veneno.
—¿Qué esperas lograr con esto? —preguntó Hardin, cruzando los brazos mientras observaba a Pirenne—. ¿Destruirnos desde dentro?
—No estoy destruyendo nada —respondió Pirenne con una sonrisa frÃa—. Estoy devolviendo la Fundación a su propósito original.
Hardin dio un paso al frente, su voz baja, pero cargada de amenaza.
—Si crees que las ideas de Seldon eran rÃgidas, no has entendido nada. Este no es un proyecto estático. Es una máquina viva, diseñada para adaptarse. Y adaptarnos es lo que nos mantendrá con vida.
Antes de que la conversación pudiera escalar más, un oficial entró apresuradamente en la sala.
—Señor, tenemos un problema.