Viaje alucinante
Viaje alucinante —¡Nos han visto! —grita Michaels—. ¡Activad el repelente electromagnético!
Lo hacen. Pero es tarde. Las defensas del cuerpo humano, despiertas, ya los persiguen.
Duval exige una decisión:
—O llegamos al coágulo ahora o este viaje termina aquÃ. No podemos seguir esquivando arterias y paranoias.
Cora, con una mirada fulminante, apunta:
—¿Y si el saboteador quiere justo eso? ¿Llevamos una bomba biológica dentro y no lo sabemos?
Grant empieza a dudar incluso de sà mismo. Fue introducido como seguridad, pero nunca entrenado para esta locura. Empieza a preguntarse si, en algún nivel, no lo han convertido en chivo expiatorio.
—Quien quiera detener esta misión, lo está logrando. —susurra, más para sà que para los demás—. Y lo peor es que aún no hemos llegado al cerebro.
La misión, que comenzó como una carrera médica contra el tiempo, se convierte en una partida de ajedrez entre cinco jugadores atrapados... y solo uno necesita mover la pieza final para perderlo todo.