MarÃa
MarÃa Y a sus orillas garzas y palomas
Posábanse en los sauces y bambús.
Muda la tarde, ante la noche muda
Las gasas de su manto recogió:
Del indo mar dormido en las espumas
La luna hallóla y a sus pies el sol.
Ven conmigo a vagar bajo las selvas
Donde las Hadas templan mi laúd;
Ellas me han dicho que conmigo sueñas,
Que me harán inmortal si me amas tú.
Mi padre y el señor de M… entraron al salón a tiempo que la canción terminaba. El primero, que sólo tarareaba entre dientes algún aire de su paÃs, en los momentos en que la apacibilidad de su ánimo era completa, tenÃa afición a la música y la habÃa tenido al baile en su juventud.
Don Jerónimo, después de sentarse tan cómodamente como pudo en un mullido sofá, bostezó de seguida dos veces.
—No habÃa oÃdo esa música con esos versos —observó Carlos a mi hermana.
—Ella los leyó en un periódico —le contesté— y le puso la música con que se cantan otros. Los creo malos —agregué—: ¡publican tantas insulseces de esta laya en los periódicos! Son de un poeta habanero; y se conoce que Cuba tiene una naturaleza semejante a la del Cauca.