Harry Potter y la piedra filosofal
Harry Potter y la piedra filosofal Cuando despertó, la cálida luz del sol se filtraba por una ventana. Albus Dumbledore estaba sentado junto a su cama en la enfermería, con una expresión tranquila pero seria.
—¿Qué sucedió? —preguntó Harry débilmente.
Dumbledore sonrió, sus ojos brillando tras sus gafas.
—Has enfrentado algo que ningún niño debería enfrentar. Voldemort intentó regresar, pero falló. La Piedra Filosofal está a salvo. Fue destruida. Y tú, Harry... fuiste protegido por el amor de tu madre. Su sacrificio creó una magia tan poderosa que Voldemort no puede tocarte.
Harry se quedó en silencio, procesando esas palabras. Por primera vez, entendió el peso de su cicatriz, no solo como una marca de dolor, sino como un símbolo de algo más fuerte que la magia oscura.
Dumbledore se levantó.
—Descansa, Harry. Has hecho más que suficiente. Pero recuerda esto: Voldemort no se detendrá. Este fue solo el comienzo.