De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Haz que tus meditaciones se fundamenten en el terreno ético que ahora ocupas. Recuerda que debes convertirte en Verdad a través de una firme perseverancia. Si eres un cristiano ortodoxo, medita sin cesar en la pureza inmaculada y en la divina excelencia del personaje de Jesús. Aplica cada uno de sus preceptos a tu vida interior y a tu conducta externa y trata de acercarte más y más a su perfección. No seas como esas personas religiosas que se niegan a meditar en la Ley de la Verdad y a poner en práctica los preceptos que les estipuló su Maestro, contentándose con la adoración formal, con el aferramiento a sus credos particulares, y de esa forma continúan en la espiral perpetua del pecado y del sufrimiento. Con el poder de la meditación, intenta vencer tu apego a los bienes parciales o a los credos de grupo, a las formalidades obsoletas y a la ignorancia indolente. Y al transitar por el elevado camino de la sabiduría, con la mente fija en la Verdad inmaculada, te darás cuenta de que no existe lugar donde deje de distinguirse la Verdad.
Quien medita con seriedad percibe primero una verdad lejana, tal como la ha percibido hasta ese momento, y después, con la práctica cotidiana, se acercará a ella poco a poco. Sólo el hacedor de la Palabra de la Verdad podrá conocer la doctrina de la Verdad ya que, aunque ésta se aprecia por medio del pensamiento puro, sólo puede materializarse con la práctica.