De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Los seres que no conocen este Amor se erigen como jueces y verdugos de su prójimo y olvidan que existe el Juez y Ejecutor Eterno. Cuando los demás no coinciden con sus opiniones, reformas y métodos en particular, los etiquetan como fanáticos, desequilibrados, carentes de juicio, de sinceridad y de honestidad. Sin embargo, cuando los demás se asemejan a sus propios estándares, los consideran admirables. Así son los hombres que están enfocados en el ego. Pero aquellos cuyos corazones están centrados en el supremo Amor no etiquetan ni clasifican a sus congéneres; no buscan que piensen como ellos ni tratan de convencerlos de la superioridad de sus métodos. Este tipo de personas, al conocer la Ley del Amor, viven en ella y mantienen una serena actitud mental y una dulzura de corazón hacia todos los demás. Los corruptos y los virtuosos, los tontos y los sabios, los doctos y los ignorantes, los egoístas y los generosos, todos reciben por igual la bendición de sus apacibles pensamientos.