De la pobreza al éxito
De la pobreza al éxito Los ángeles de la paz y la alegría divinas siempre están cerca. Si no puedes verlos, escucharlos y convivir con ellos es porque los rehuyes y prefieres la compañía de los espíritus del mal que habitan en tu interior. Eres lo que deseas ser, lo que anhelas ser y lo que prefieres ser. Puedes empezar a purificarte a ti mismo y, al hacerlo, llegar a la paz, o negarte a la purificación y permanecer en el sufrimiento.
Ahora bien, aléjate y huye de las preocupaciones y del paroxismo de la vida, del fuego abrasador del ego, para poder entrar en el lugar de descanso interior donde las corrientes refrescantes de la paz te tranquilizarán, te renovarán y te restaurarán.
Abandona las tormentas del pecado y de la angustia. No debes preocuparte ni dejarte sacudir por la tempestad. ¡Es tuyo el Reino de los Cielos!
Renuncia al egoísmo, despójate del ego y ¡la Paz de Dios será tuya!